piece of cake

Haciendo la fotosíntesis del deseo porque de soñar no vive el hombre

Las columnas de la Antigua Grecia

En la Antigua Grecia, preciosas y fuertes columnas sostenías grandes y robustos monumentos. Su única misión al ser creadas era soportar todo el peso de la vida. De ellas dependían altos y bellos tallados que por si solos no podían sostenerse. Insignifacantes a los ojos de la mayoría, que elevaban sus miradas a lo más alto para ver la grandiosidad de lo que tenían delante, eran las verdaderas protagonistas. Pequeñas hormigas que trabajaban a la sombra de grandes cigarras. Nunca nadie valoraba su trabajo, nunca nadie miraba para ellas. 

Pero si un día alguna quebraba por el exceso de peso o por el desgaste que en ellas producía el tiempo; todo el monumento se venía abajo. Eran entonces culpadas del gran desastre, nombradas y señaladas por todos. Si una se venía abajo todo se iba abajo con ella. Y era esa responsabilidad  las que las hacía ser infelices; toda la vida al cargo de algo sin tener tiempo para hacerse cargo de si mismas; preguntándose si solas saldrían adelante del mismo modo; si habría algo mejor lejos de aquello y qué pasaría si ellas no estuviesen. 

Eran columnas creadas para sostener y daba igual el tiempo que dedicasen a imaginar otro tipo de vida, porque esa era la vida que llevarían para siempre.

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Cosa mía, con la extraordinaria interpretación de @martitaexposito y @paupau999:

COMEPIPAS Y FUGITIVA

(Source: alvaroede)

Escalofríos

Escalofríos con quesito fresco metidos al horno a fuego lento. Frío contrarrestado con calor humano. De la cabeza a los pies y de los pies al corazón. Un segundo de vibración y mucho tiempo de recuerdo. El roce de la piel.

2400 horas (y 500 noches)

Dicen que hay días que tienen más horas que otros. Al parecer, depende de donde viene el viento. Hoy fue uno de esos que tienen 400 horas de día y 2000 de noche. Vientos huracanados con fuertes precipitaciones.

Aquí me encuentro, en la hora cero del siguiente día.  Gracias a ese dios vuestro, en este juego nunca existirá el Game Over; después de un día siempre viene otro. 

Comámonos los días y gastemos  más noches. 

Tranquilamente hablando

Hay habitaciones que pasan por tu vida como simples números, como los hombres lo hacen para las prostitutas. Sin embargo, hay habitaciones que en un amanecer eres capaz de ligártelas, emborracharlas  y llevarlas a la cama. La 21 no tenía grandes curvas pero escondía en su interior hermosos órganos vitales.

Digamos que la 21 ya nunca será la misma; ella sabe que se convirtió en una habitación de cinco tenedores. Un par de horas fueron suficientes para levantar su papel y pintar cada hueco de sus paredes con el color de los secretos.

El primer contacto es el más importante, todo debe estar a punto: la música, la ropa, los actores, el tiempo. Durante el rodaje todo se ensucia, los cuerpos sudan y la luz varía. Los latidos aumentan y la 21 se deja llevar hasta el pálpito final. Y es entonces cuando la noria enciende las luces y comienza a rodar. Las paredes, cansadas de tanto sudar, escuchan todo lo que tienes que contarles. Te arropan si lloras y te silencias si gritas. Sin embargo, nunca serán capaces de disimular el ruido de la felicidad. 

Dejar a la 21 ha costado más que con ninguna. Se debe cerrar la puerta rápido y comenzar a andar sin más pero con la 21 algo hizo que echase la vista atrás. Y allí estaba ella… sonriendo. Sabía que conmigo se iba su pureza pero a ella le daba igual porque ella es la 21, una habitación de armas tomar. 

Hay habitaciones que son simples números, sin embargo, hay otras que tras follártelas pasan a ser tu felicidad.