¡Bienvenido al mundo!
Latir o no latir, dudas que se plantean solas. Frió en las manos y solo calor en el estómago. Delirios y altibajos inyectados por vía. Cada gota un ápice de vida y cada mirada una eternidad de miedo. Pieles que se erizan con la fricción y ojos que se convierten en mares. Sueños que se ven lejos y tormentos que se van acercando con el paso de las horas.
Oscuridad que se convierte en luz al llegar un nuevo día.
Bienvenido, de nuevo, al mundo.