Un ahora sí ahora no.
Venía con una tara de fábrica pero empeoró a raíz de su mal uso. Un ahora sí ahora no de golpes discontinuos luchando por sobrevivir.
Malvivía escondido en eterno silencio hasta que, cansado, lanzó un grito aterrador. Chirriaba a su uso y a su desuso, ya no entendía de tiempos y pausas.
Y de contagio morirá algún día el fabricante que lo creó. De contagio o de amor.